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Las mejores prácticas de limpieza, sanitización y desinfección

2021-09-02 Peter Teska
ISSA

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La pandemia de coronavirus ha traído consigo nuevos estándares de higiene dentro de las instalaciones. A medida que el mundo se recupera, las empresas deben ofrecer instalaciones seguras a personal y  a sus clientes durante y después de la reapertura.

Los prestadores profesionales de servicios de limpiezas y los administradores y encargados de mantenimiento de las instalaciones deben de reevaluar las prácticas, productos y herramientas que están utilizando actualmente. Siempre que requiera implementar nuevos procesos y/o revisar sus estándares de higiene acérquese a expertos de la industria  ellos lo ayudarán a garantizar e identificar los niveles adecuados de higiene (limpieza, “sanitización” y desinfección) para cada superficie.

Limpieza, “Sanitización” y desinfección

Aunque estas palabras a menudo se usan indistintamente, existen diferencias importantes entre limpiar, “sanitizar” y desinfectar:

 La limpieza elimina la suciedad de una superficie, pero no asegura específicamente la muerte de organismos patógenos que causan enfermedades. La limpieza elimina muchos de los organismos de una superficie, pero también asume que una pequeña cantidad de organismos después de limpiar es aceptable.

 La “sanitización” mata las bacterias de la superficie y ayuda a garantizar que queden niveles muy bajos de bacterias que causan enfermedades, pero no es específica a terminar con hongos o virus.

La desinfección tiene el poder de matar bacterias y hongos e inactiva los virus a un nivel mucho más alto que la “sanitización”. La “sanitización” proporciona una reducción de tres logaritmos de bacterias y la desinfección proporciona una reducción de seis logaritmos, siendo cada logaritmo un factor de 10.

En otras palabras, después de la limpieza, pueden quedar organismos en la superficie, pero la superficie puede tener un nivel de higiene aceptable para ciertos usos. La prioridad de la limpieza tiene más que ver con la eliminación de la suciedad que con la eliminación de un cierto nivel de organismos. La “sanitización” se usa cuando hay un mayor nivel de preocupación en la superficie. Si hubiera 1,000 bacterias en la superficie antes de la desinfección, solo quedarían unas pocas después sanitizar. Para desinfectar, si hubiera 100,000 bacterias en la superficie, solo quedarían unas pocas después de la desinfección.

Siempre que haya una superficie visible o "suciedad sólida", los empleados deben limpiar primero antes de sanitizar o desinfectar. Al desinfectar una superficie, se puede usar un desinfectante para limpiar, pero debe aplicarlo dos veces, primero para limpiar y luego para desinfectar. El uso de un desinfectante que ha pasado por un método estandarizado de medición de efectividad le permite limpiar y desinfectar en un solo paso siempre y cuando no exista suciedad visible en la superficie y cuando se especifique esta propiedad en la etiqueta del producto. Verifique la etiqueta de su desinfectante para confirmar que es un producto de un solo paso. Las mismas consideraciones también se aplican a la sanitización de superficies que no entran en contacto con alimentos.

Algunos desinfectantes también están etiquetados para usarse como sanitizantes. La sanitización con desinfectantes se puede lograr usando una dilución diferente (un concentrado), un tiempo de contacto diferente o cuando se usa en superficies blandas (si lo permite la etiqueta del producto). Conocer los matices de cómo se debe utilizar un determinado producto para lograr el resultado deseado es clave para optimizar el rendimiento de los sanitizantes y desinfectantes.

Implementando distintas tecnologías y herramientas

Cuando ocurren pandemias, las organizaciones están bajo presión para demostrar que están haciendo algo diferente para proteger a sus clientes y empleados. Pero diferente no siempre significa mejor. Por ejemplo, un aeropuerto de Hong Kong está probando cabinas de desinfección de cuerpo completo en las entradas. Sin embargo, rociar desinfectante en las manos y la piel no hará nada para evitar que el virus ingrese al edificio y pueda causar problemas de salud por la exposición al desinfectante.

Los pulverizadores electrostáticos (ESS) también tienen una gran demanda por parte de las organizaciones que desean aplicar desinfectante en grandes superficies de una sola vez. Según el Estudio comparativo CMM BSC 2020, realizado en septiembre de 2020, casi el 66% de los prestadores de servicios de limpieza profesional planean adoptar tecnología electrostática en los próximos 12 meses. Un informe reciente también estima que los ingresos para el mercado global de pulverizadores electrostáticos crecerán a una tasa de crecimiento anual compuesta del 14% y darán como resultado un tamaño de mercado de $ 1.9 mil millones para 2025.

Estos dispositivos utilizan un electrodo para atomizar soluciones químicas. Las partículas rociadas desde el dispositivo tienen una carga positiva y, por lo tanto, repelen partículas cargadas de manera similar, esparciéndolas uniformemente sobre las superficies. Se adhieren fácilmente a superficies que tienden a tener una carga negativa. Después de períodos de prueba exitosos, Marriot International, American Airlines, cines, autoridades de tránsito y más organizaciones están utilizando este tipo de equipos para limpiar rápida y completamente.

Sin embargo, la realidad es que muchas personas no desinfectan adecuadamente cuando usan un ESS o crean riesgos adicionales para la salud del personal. A continuación, le presentamos los errores y problemas más comunes:

No se aplica suficiente producto. Los usuarios deben aplicar la solución en una capa lo suficientemente gruesa para mantener el producto húmedo durante su tiempo de contacto como se indica en la etiqueta del producto. Hacer una pasada rápida con un rociador electrostático puede no liberar suficiente líquido para cumplir con el tiempo de contacto de la etiqueta. Para un área de dos metros cuadrados, puede tomar de 20 a 30 segundos de rociado continuo hacia adelante y hacia atrás para aplicar suficiente producto de un desinfectante con un tiempo de contacto de cinco minutos. Esto no es muy diferente al tiempo que lleva limpiar manualmente la superficie.

No remover el producto después de que se cumple su tiempo de contacto. La acción mecánica de limpiar se aumenta la eficacia general de un proceso de limpieza al eliminar físicamente varios registros de organismos. La limpieza también elimina el producto antes de que se vaya acumulando en las superficies, lo que dificulta la desinfección y con el tiempo puede llegar a causar decoloración o daño de las superficies. Incluso cuando se utiliza un ESS para esparcir el desinfectante, la limpieza manual debe ser parte del proceso de desinfección.

Esparcir el producto demasiado cerca de las rejillas de ventilación de equipos eléctricos. Los profesionales deben tener cuidado al rociar cerca de equipos eléctricos, ya que las gotas de rociado pueden ingresar a los conductos de ventilación y potencialmente causar problemas en una amplia gama de equipos eléctricos.

Usar los productos químicos incorrectos. No todos los desinfectantes son apropiados para su uso en un ESS. La etiqueta del producto debe indicar que es aceptable su uso con un ESS. Un ESS puede producir pequeñas gotas que pueden inhalarse profundamente en los pulmones, lo que puede crear riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores que lo aplican. Antes de usar un ESS, la instalación debe realizar una evaluación del riesgo de exposición para garantizar que el personal pueda usar el ESS de manera segura. Algunos productos químicos, como el cloro, tienen el potencial de crear un riesgo significativo cuando se rocían a través de un ESS y por ello no son aptos para usarse en estos sistemas.

No llevar el equipo de protección personal (EPP) adecuado. Una evaluación del riesgo de exposición puede exigir el uso de EPP por parte del personal de limpieza cuando utilice un ESS. Por ejemplo, la protección mínima para el personal que usa un ESS debe incluir: una mascarilla de respiración, como una mascarilla N95, y guantes. Recomendar o requerir el uso de PPE implicaría realizar pruebas de ajuste del PPE y supervisarlo para garantizar que los empleados lo usen correctamente.

Limpiando en nuevo mundo

Los encargados del servicio de limpieza dentro de las instalaciones deber conocer la diferencia entre limpieza, sanitización y desinfección, así como las mejores prácticas, especificaciones, productos y herramientas para lograrlo. Especialmente ahora que aún continuamos en una pandemia por ello si usted es el encargado del servicio de limpieza de una institución o trabaja para la industria de la limpieza lo invitamos a tomar el congreso de ISSA que se llevará a cabo del 29 de septiembre al 1 de octubre durante Abastur y ExpoMed, para conocer más haga clic aquí.

Sobre el autor:

Peter Teska, es un experto global de prevención de infecciones que colabora dentro de la empresa Diversey para más información sobre él y Diversey puede visitar, www.diversey.com

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