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Amar a Dios en tierra ajena

2020-07-13 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
Amar a dios en tierra ajena

Image by Gerd Altmann from Pixabay

La frase no es necesariamente de carácter religioso, sino que se refiere a alguien que expresa un sentimiento propio, pero fuera de lugar donde lo manifiesta.

Eso ha sucedido a la titular de energía en cualquier foro internacional en que se para, pero fue más fuerte la semana pasada al representar a México ante la Agencia Internacional de Energía, en el panel ”Una recuperación inclusiva y equitativa”. El video lo puede ver aquí: youtube.com/watch?v=24t8rp7q2iU&feature=youtu.be

¿Qué se dijo?

La Secretaria afirmó que México cumple con una ley y los compromisos internacionales al establecer una política para alcanzar las obligaciones en materia de generación de electricidad (min 25:52 a 26:06).

¿Esto es cierto?

No hay fundamento para darlo por cierto.

Primero que nada, la ley indica la realización de subastas de energía eléctrica de largo plazo, pero la de 2018 fue cancelada y no se han convocado las posteriores, no se han presentado proyecciones de demanda y de hecho se ha anunciado la cancelación las subastas, sin que medie algún mecanismo considerado en la ley para satisfacer la demanda del suministrador de servicios básicos con energía limpia.

Además, no hay una sola política que contemple mecanismos reales para incrementar la participación de las fuentes limpias en la matriz eléctrica, sino sólo licitaciones de plantas basadas en el uso de hidrocarburos. De hecho, la política de continuidad, seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico significa una serie de medidas que bloquearían de facto la entrada de más renovables, razón que ha facilitado la labor a quienes han litigado contra ella, justo por ser contraria a la ley. Omitió la Titular hablar del combustóleo y de cómo han querido cambiar el despacho para poder quemarlo más.

Tan no existe política alguna en materia de mitigación de emisiones que la única medida que pudo mencionar la Secretaria en la reunión fue un programa ajeno a la energía y que buscaba  la siembra de árboles pero terminó induciendo deforestación.

Pero tal vez la parte más delicada de la intervención de la Secretaria fue hablar de la intermitencia de las renovables como un problema y no sólo como una característica. Si bien la variabilidad de las energías renovables no convencionales es una realidad, la otra realidad es que los países van dando pasos agigantados para la administración y solución del problema… Excepto México, quien ha frenado ese tipo de acciones que otros países dan. Este gobierno frenó la ampliación de redes de transmisión o la integración de más renovables que aseguren la disponibilidad en caso de fallo de algunas.

La parte más triste es que estamos a décadas del avance que llevan otros países y no por falta de recursos, sino por falta de voluntad.

Mientras Colombia habla de generar 12,000 trabajos por integración de más renovables, de pasar de menos del 1 por ciento a más de 12 por ciento de eólica y solar en 4 años, México no tiene mecanismo alguno en funcionamiento para incrementar su capacidad, sino al contrario, queremos “espaciar” los generadores renovables mediante políticas contrarias a la ley.

Nuestra representante ante el mundo fue primero a dos cumbres de recortes de producción de crudo a decir que no querían recortar más crudo y ahora a un foro de transición energética a decir cómo se está frenando la transición. México habló de la seguridad de su red, aunque no han invertido el dinero que sí tiene CFE en hacerla más segura. Estamos fuera del mundo moderno y es por la decisión soberana de usar políticas del siglo pasado y mantener las fobias de ese entonces, aunque el mundo haya dado más de 40 vueltas al sol.

Por eso no pudimos hablar de más empleos para mujeres en energía, como lo dijo Colombia, ni de 500 techos solares nuevos diarios como lo dijo Países Bajos, ni de preparación de proyectos de gran escala para recuperar el crecimiento económico tras la crisis, ni de nuevas tecnologías ni empleos nuevos, sino de cómo recuperar la vieja capacidad de generación, cara y contaminante.

Es más, la Secretaria de Energía habló de la dimensión ética de la transición energética, donde Colombia pudo hablar del proyecto de electrificar el 3 por ciento de hogares que les hace falta cubrir, mientras México no ha licitado el Fondo de Servicio Universal Eléctrico desde que inició este gobierno. O sea, que SENER incluyó la ética de la transición, pero sólo en el discurso.

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