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Confiabilidad, el pretexto

2020-06-23 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
Confiabilidad, el pretexto

Photo by Terence Starkey on Unsplash

Una de las ventajas que adquirió todo ciudadano interesado en el sector energético cuando este se convirtió de un monopolio a un mercado fue tener información clara respecto de su funcionamiento de forma relativamente sencilla, al menos hasta diciembre de 2018.

Por otro lado, desde 1952 se realiza la planeación en el sector eléctrico mediante el POISE (Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico) que con la Ley de la Industria Eléctrica fue reemplazado por el PRODESEN (Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional).

Tanto el POISE como el PRODESEN eran documentos elaborados con altísima solvencia y rigor técnico, gran calidad y con pocos componentes político-ideológicos. El PRODESEN era perfectible, pero un documento de muy buena manufactura y calidad. Sólo el vergonzoso PRODESEN 2019-2033 parece la excepción y no conocemos aún el 2020-2024, si es que lo publican.

Gracias al acceso a la información y el resto de las herramientas existentes en 2018, pudo ser relativamente fácil para el gobierno anterior armar un diagnóstico del sistema eléctrico para el equipo de transición y entonces saber lo que era necesario corregir. Desde entonces se pudo planear las acciones necesarias y atender desde los primeros meses. La promesa de no modificar una sola letra de las leyes del sector energético también se supo desde el día de la elección, así que se podía planear al menos las acciones de los primeros tres años, donde “no se modificaría” la ley.

¿Qué se pudo hacer para fortalecer al sistema?

La lista es larga.

¿Había un desbalance que podría generar inestabilidad en el sector eléctrico y que requería de capacidad o energía firme en regiones precisas?

Para atenderlo pudieron realizar subastas de potencia por confiabilidad o subastas de largo plazo con un importante enfoque regional para la compra-venta de potencia como la propia titular de SENER alguna vez dijo.

¿Hay líneas de transmisión trabajando constantemente por arriba de su capacidad de diseño?

Se podían mantener las licitaciones de líneas de transmisión, o retomar las licitaciones; podían hacer subastas de transmisión, licitación de líneas en arrendamiento financiero para reforzar norte-noreste, norte-noroeste, noroeste-occidente, oriente-península; se pudo iniciar la línea de alto voltaje en corriente directa de Malpaso a la Riviera Maya. Se podía implementar el proyecto de MacroRed propuesto por el CENACE.

Si la preocupación era la estabilidad del sistema y mantener o bajar las tarifas eléctricas, como lo dijo el Presidente, pudieron gestionar la conclusión de los gasoductos y tener disponibles combustibles limpios y baratos; pero en lugar de eso frenaron los gasoductos en una negociación donde terminaron cerrando contratos más onerosos para el estado mexicano.

Si el problema fuera de frecuencia y voltaje, pudieron emitir disposiciones administrativas para impulsar el almacenamiento de energía, que aporte regulación de frecuencia y voltaje.

Se pudo también reforzar el cumplimiento del código de red para tener un mejor control sobre los participantes del sistema, generadores y consumidores, además de reforzar las actividades de verificación e inspección.

Si hay problemas de falta de recursos por robo de energía y las pérdidas que genera, se pudo publicar las disposiciones administrativas ya aprobadas por la Comisión Reguladora de Energía, que dan herramientas para evitar el robo de energía.

Vaya: pudieron empezar a realizar los proyectos indicados en el PRODESEN que este mismo gobierno redactó (o alguno de sus becarios, a juzgar por la calidad del documento).

Pero no han dado un solo paso hacia adelante. No hay avances sobre su propio PRODESEN, no se han publicado las disposiciones administrativas, no se ha avanzado en regular el almacenamiento, se bloquearon gasoductos por ignorancia del director y otro por voluntad del Presidente, se cancelaron líneas de transmisión, no se invirtió ni un peso de los 18,000 millones de utilidades que tuvo CFE Transmisión en 2019 en construir un solo metro o reforzar línea de transmisión alguna, no se hicieron más subastas, ni de energía, ni de potencia por confiabilidad, nada.

A cambio de eso, se emitió una política de confiabilidad y seguridad del sistema que no tuvo cambio alguno, pero que le agregaron de todo: igual habla de asuntos sociales que lleva a cabo regulación sin ser un instrumento regulatorio, y poniéndose a nivel de la Ley, lo cual lo ha hecho víctima fácil de amparos. Una política que confunde o no entiende que los mercados eléctricos significan forzosamente garantizar la estabilidad de la red. Una política que confunde estabilidad del sector eléctrico con quemar hidrocarburos o mantener un monopolio.

Pero omitir el uso de todas esas herramientas que pudieron servir para construir un sistema eléctrico robusto o reforzarlo, lo único que hace es revelar que la estabilidad fue solo un pretexto. Con todas esas herramientas que tuvo SENER para apoyarse, la política parece los gritos de un niño que se acuesta en la tina y grita que se ahoga en lugar de ponerse de pie.

Y eso, insisto, sólo revela que la confiabilidad es sólo un pretexto, y que la lucha de este gobierno es contra todo eso que no entiende o no quiere: un mercado eléctrico, competitividad, generación de riqueza y un sector eléctrico moderno, en beneficio de todos los mexicanos.

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