Ópera de Sydney: seis décadas como símbolo australiano

2022-03-06 Alina Velázquez / Conexiones 365
vista exterior nocturna opera de sydney
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Al hablar de Australia y su arquitectura, inmediatamente salta a la mente la Ópera de Sydney o Sidney Opera House, una de las más impresionantes construcciones del mundo que se distingue por su atrevido diseño, tan icónico que, sin duda, es uno de los lugares más representativos del país.

Este mes de marzo de 2022 se cumplen 63 años desde que se comenzó a construir la obra, en 1959. La arquitectura del recinto es tan conocida y asombrosa que cada año la visitan más de 8.2 millones de turistas solo para admirarla y fotografiarla.

Esta obra fue diseñada por el entonces desconocido arquitecto danés Jørn Utzon, quien inscribió su proyecto en el concurso lanzado en 1955 por el Gobierno de Nueva Gales del Sur para el diseño de dos salas de espectáculos, una ópera y una de conciertos sinfónicos.

Para crear el diseño de Utzon, ganador entre 221 proyectos más, se contemplaron al principio 7 millones de dólares como presupuesto; sin embargo, al final, tuvo un costo aproximado de 102 millones.

Su diseño implicó un desafío a la ingeniería. La terminación de la obra no solo se elevó en costos, sino también en tiempo, pues en un inicio se preveían tres años para construirla… pero se terminó en quince.

La construcción se dividió en tres fases: 1) construcción del podio con vista al puerto de Sydney; 2) construcción de conchas externas; y 3) construcción del interior.

Aunque el diseño impactó al jurado, la construcción no fue sencilla. Fue necesario buscar diversas opciones de materiales y técnicas que pudieran dar lugar a una buena obra.

Un ejemplo fueron los “gajos de naranja” como Utzon los llamaba, los cuales eran complicados de trabajar debido a su curvatura de gran escala. Para resolver el problema, el arquitecto se apoyó en la firma de ingeniería Ove Arup & Partners, encargada de supervisar la obra. Juntos, desarrollaron un sistema de “costillas” de conchas de hormigón prefabricado, y se le adicionó un remate de cerámica y marfil, con lo que se logró su actual característico reflejo.

Según la idea de Utzon, las conchas representan las velas de un barco en las aguas azules del océano. Su construcción y el recubrimiento en azulejos tardaron en total once años.

El edificio está estructurado bajo cascos marinos, cuenta con 5 teatros, cinco estudios de ensayos, dos salas principales, cuatro restaurantes, seis bares y muchas tiendas. El complejo entero cuenta con más de 5,500 asientos (en todos sus espacios) y alrededor de 800 ambientes diferentes. La Sala de Conciertos alberga el órgano mecánico más grande del mundo, que tiene aproximadamente 10,000 tubos.

El tamaño de la construcción es de 183 metros de largo y 120 metros de ancho y se calcula que algunas secciones del techo pesan hasta 15 toneladas, las cuales se mantienen unidas por 350 kilómetros de cable de acero tensado. La fachada cuenta con 6,225 metros cuadrados de vidrio, entre otras especificaciones que nos ayudan a saber que es una construcción monumental.

Otro contratiempo que atrasó la construcción fue que la obra arrancó sin contemplar varios problemas estructurales. Debido a ello, el podio tuvo que ser modificado y reconstruido en 1963 para que pudiera soportar el peso de las estructuras de hormigón.

Cabe destacar que el proyecto no fue totalmente dirigido por Utzon, ya que en la tercera fase del proyecto renunció debido a conflictos con el Gobierno de Nueva Gales del Sur. Así, dejó su proyecto en manos de otros arquitectos, quienes hicieron cambios significativos en la obra. Por esta razón, el Teatro de Ópera es muy pequeño para poner en escena grandes producciones. Para paliar esto, se le añadieron teatros más pequeños, una biblioteca, restaurantes, salas de cine y bares.

No cabe duda que los contratiempos y años que tardó la obra en ser terminada valieron la pena, ya que desde 2007 es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una construcción que se volvió símbolo de su país.