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OPINIÓN | La globalización de la salud

2021-02-19 Carolina Gómez Vinales*
salud global

Hace tres años la OMS ya había previsto la enfermedad X, una enfermedad que no se conocía, pero que causaría una pandemia de proporciones distintas a lo que los humanos habían enfrentado

Lo repito como muchas veces antes: las fronteras de los países son permeables a los virus. En el caso del COVID-19, cuyo origen fue en China, ha sido muy evidente el riesgo global que representó para la comunidad internacional.

A lo largo de la historia de la humanidad, la presencia de las enfermedades se puede ubicar, en algunos casos, en un lugar geográfico específico desde donde parte, y después un proceso de diseminación qué, dadas ciertas condiciones ecológicas, climatológicas, geofísicas e incluso culturales, les lleva a rebasar los artificiales límites geopolíticos que el hombre impone a su territorio.

La salud global se ha definido como la salud de las poblaciones, donde los problemas de interés que se deben resolver, trascienden las fronteras y solo pueden ser abordados mediante acciones y soluciones multidisciplinarias. Es decir, los problemas de interés para la salud global son aquellos que causan la mayor carga de enfermedad.

La salud global debe incluir los riesgos y condiciones de salud que afectan a la mayoría de los países, independientemente de su nivel de desarrollo. Muchos problemas, incluidos los padecimientos infecciosos, son comunes a todos los países y se diseminan a través de los canales creados para sostener viajes e intercambios comerciales. No está de más reflexionar que la salud, como disciplina, es un ámbito muy extenso al que difícilmente se le pueden poner fronteras.

 En 2018, la OMS incluyó en su lista de patógenos más temidos a la enfermedad X, una manera de reconocer que la próxima pandemia podría ser causada por un patógeno que aún no conocíamos y contra el cual no estábamos preparados. Y efectivamente aquí estamos.

A todas las naciones las tomó desprevenidas y tuvo lugar una de las emergencias sanitarias más letales de esta nueva era. Con el nombre en código 'Enfermedad X', este misterioso patógeno ni siquiera había sido descubierto, pero su amenaza había asegurado un lugar en la lista 'más peligrosa' de la OMS: un catálogo de epidemias futuras potenciales para las que las contramedidas actuales eran insuficientes o ni siquiera existían.

La historia nos relata que era probable que el siguiente gran brote fuera algo que no habíamos visto antes. En cuanto dónde podría aparecer o qué sería concretamente, nadie lo sabía con seguridad, pero había una multitud de posibles fuentes, incluyendo virus existentes que demuestran nueva virulencia y síntomas (como el virus Zika), virus modificados escapados de los laboratorios o utilizados como armas biológicas y enfermedades zoonóticas transferidas de animales a humanos (como el virus del ébola o la influenza).

Afortunadamente la ciencia trabajó muy rápido y ofreció vacunas. Ha sido un logro verdaderamente notable, que nos ha permitido abrigar la esperanza de que el final de esta devastadora crisis esté cerca. Lo que tendrá lugar en los próximos meses, o incluso semanas para algunos países, será igualmente notable: habrá vacunas contra la COVID-19 disponibles para la gente en todo el mundo, no solo en los países más ricos, aproximadamente al mismo tiempo.

 

*Consultora en Salud Pública y 25 años de experiencia en asuntos públicos.

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