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Médicos del futuro: especialistas y conocimientos en tecnologías aplicadas a la salud

2020-06-24 María José Ramírez/Grupo Expansión
médicos especialistas

Los desafíos en la salud humana plantean la necesidad de contar con epidemiólogos e intensivistas, así como en personal capacitado en la elaboración de políticas públicas.

Diferentes expertos reflexionaron sobre la escasez de personal de salud para atender la emergencia sanitaria por la COVID-19 en América Latina durante el encuentro digital Identificando las necesidades de desarrollo y entrenamiento de especialistas para preparar adecuadamente al personal de salud, de Omnia Health Live.

 Uno de los principales retos que ha afectado a la región latinoamericana es la falta de recursos humanos, sobre todo de médicos intensivistas o neumólogos, afirmó Sylvia Dallatomassina, cirujana y coordinadora de Emergencias en Latinoamérica, de Médicos Sin Fronteras. Asimismo, Dallatomassina subrayó que hacen falta epidemiólogos y especialistas en políticas públicas “que puedan ver de manera más amplia las políticas de salud pública”.

 Cuando se piensa en el entrenamiento de los doctores, se debe tomar en cuenta la delegación de tareas, así como incrementar la especialización del personal de enfermería, no sólo por el COVID, sino por otras enfermedades crónicas que lo requieran, señaló Dallatomassina.

 De acuerdo con la experta, fuera de la pandemia uno de los futuros retos es la salud ambiental –como el tratamiento de enfermedades provocadas por intoxicación por químicos–, pues esta especialidad no se encuentra dentro de la currícula de la carrera de medicina.

 Asimismo, la cirujana señaló que es importante tener un método holístico en el tratamiento de los pacientes. Por ejemplo, con un enfoque como este durante el proceso de manejo clínico se puede evitar la revictimización de las mujeres que han sufrido violencia.

 

La gestión cobra relevancia

 De acuerdo con Juan Ramón Fabregat, académico de la maestría en Administración de Instituciones Públicas de la Universidad Panamericana (UP), hay tres áreas que deben trabajar en conjunto. “Una es la salud pública con un conocimiento profundo de estadísticas y la evolución de diversas enfermedades, muchas de ellas desconocidas”, afirmó Fabregat.

 La segunda son los avances en tecnología que ayudan a los médicos a proveer atención a la distancia, de esta manera no es necesario tener a todos los doctores junto a la cama del paciente. Asimismo, se trata de que no sólo los médicos son quienes atienden a los pacientes.

 “Necesitamos incrementar el nivel del personal de enfermería, incrementar el nivel de otros profesionales de la salud que pueden proveer una atención efectiva, incluso más que la de los médicos. Y no necesariamente en los hospitales”, añadió el académico. 

 Fabregat alertó que con la telemedicina nos arriesgamos a una deshumanización del campo, pues no se tiene un acercamiento humano. Si ponemos todo esto junto podemos desarrollar programas reales en la selección de qué especialistas se necesitan, en dónde deberían ubicarse y cuáles especialidades deberían de incluirse en la currícula.

 Samuel Barbosa, pediatra, experto en salud pública y secretario de presidencia del Colegio Médico Colombiano, aseguró que es necesario mejorar los programas de capacitación en todos los países. Además, mencionó que 16? los médicos en Colombia son médicos generales, es decir, que no cuentan con alguna especialización.

La atención al paciente se puede amplificar si se especializa a los doctores. En el caso de los médicos que se encuentran en áreas rurales, podemos mejorar las habilidades de esos médicos a través de programas académicos virtuales, afirmó el experto en salud pública.

 

El paciente y la tecnología

 Otra área de oportunidad se encuentra en capacitar a los especialistas en el uso de tecnologías para la atención a distancia del paciente.

 Juan Carlos Vázquez, profesor de neumología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM-INER), señaló que uno de los mayores retos es la importancia de unificar el entrenamiento de los especialistas del país, pues hay diferencias sustanciales entre hospitales y estados.

 “Las grandes ciudades y los grandes hospitales tienen buena capacitación. Cuando vas a hospitales en otros estados o que no son tan grandes, la capacitación no es de la misma calidad”, señaló el experto en neumología y agregó que esto se debe a diferentes razones, entre ellas que el nivel de inversión no es el mismo.

 La atención del tercer nivel es de alta calidad, sin embargo, está muy limitada tanto de especialistas como de pacientes. “Tenemos hospitales y universidades de muy buena calidad, pero no en todos lados”, apuntó Vázquez.

 Uno de los grandes problemas reside en los recursos tanto tecnológicos como educativos, pues se necesita la mejora de estos para capacitar apropiadamente a médicos, enfermeros y especialistas.

 La inversión es otro de los grandes retos para asegurar una capacitación de calidad para los profesionales de la salud. “La inversión en tecnología, incluyendo la telemedicina, es muy importante. A largo plazo llega a ser barato”, añadió el académico de la UNAM y agregó que la falta de inversión es algo que se ha visto más claro con la crisis por la COVID-19; sin embargo, el panorama es el mismo para otras enfermedades.

 Resaltó la importancia de la educación continua para asegurar una apropiada capacitación de los profesionales de la salud, así como la revisión de los programas educativos, pues tanto las tecnologías como los conocimientos médicos avanzan rápidamente.

 Mariana de Anda, cirujana dermatóloga adscrita al área de dermatología del Hospital Dr. Manuel Gea González, resaltó que el acceso global a la tecnología es uno de los retos que enfrentamos en América Latina. La atención de primer nivel es mejor en países más desarrollados que los de la región.

 “Para tener una mejor atención de primer nivel necesitamos cambiar la manera en que capacitamos a los doctores, para poder tener buenos médicos generales y una mejor cobertura de problemas de salud”, asimismo, la especialista en dermatología señaló que hay una centralización de especialistas y esto produce una escasez de ellos en poblados pequeños.

 Después de la crisis por el nuevo coronavirus, se puede cambiar la manera en que se forma académicamente a los profesionales de la salud y hacer hincapié en la inversión de tecnología, “porque a largo plazo será la manera en que podamos asegurar que las personas tengan una buena atención médica en todo el mundo y en lugares a donde los especialistas no pueden llegar”, agregó De Anda.

 

La medicina: una vocación humanitaria

Para lograr que haya tanto más especialistas como buenos médicos generales se necesita de un balance entre un buen ingreso ––que asegure que el profesional de la salud puede vivir adecuadamente con su salario–– y la vocación.

Juan Carlos Vázquez aseguró que muchas veces los jóvenes que se preparan para se médicos tienden a elegir ciertas especialidades por la calidad de vida que ofrece esa especialidad, así como el ingreso. Si la especialidad da oportunidad de trabajar cierto número de horas que le permitan al médico la convivencia con su familia y además el ingreso es bueno, se convierte en una de las más elegidas.

En México uno de los mayores problemas es la medicina familiar y la general. “Porque por décadas hemos entrenado doctores para que sean especialistas, no para ser médicos generales. Y si no eres un especialista, no puedes ser considerado como un buen doctor, esa es la concepción general”, advirtió Vázquez. Sin embargo, hoy en día es mucho más claro que se necesita medicina primaria en el país.

Por su parte, Juan Ramón Fabregat agregó que si se puede garantizar un ingreso aceptable que asegure un buen nivel de vida para el médico, el otro aspecto que se debe de considerar es la vocación. “Elegimos nuestra vocación cuando somos jóvenes, cuando somos idealistas y queremos, como doctores, ayudar a la gente”, añadió.

Para las nuevas generaciones será importante recordar el valor del paciente y no sólo mirar el valor del ingreso. Asimismo, Fabregat resaltó que los jóvenes son más optimistas, por lo que es más sencillo plantar en ellos la necesidad de ayudar a otros y tener un acercamiento más humanístico al paciente.

También añadió que, sin la vocación y el espíritu de heroísmo, no existirían organizaciones como Médicos sin Fronteras, con profesionales de la salud decididos a atender y ayudar a pacientes en situaciones complicadas, como zonas de guerra o áreas aisladas.

Dallatomassina destacó la importancia de la colaboración, crear redes de profesionales como médicos generales que puedan compartir su experiencia de manera internacional es un empujón, pues pueden compartir actualizaciones científicas además de la experiencia humana. Esto es posible gracias a las nuevas tecnologías que permiten a un médico atender y colaborar a la distancia. 

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