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Programa regulatorio: ¿golpes bajo la mesa?

2020-08-31 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
Avanzar en regulacion como los cangrejos

Foto de Jair Jorge da Silva en Unsplash, con elementos de Pixabay

El programa regulatorio de la Comisión Reguladora de Energía debería estar apegado a los objetivos que la ley y la política energética indiquen. Sobra decir que la política energética NO debería ser contraria a la ley, pero estamos en condiciones raras: la Ley tiene en el centro de su atención la competencia y al usuario, mientras que la política energética —la de este sexenio— tiene como centro de su atención el fortalecimiento de dos monopolios, a costa del usuario y del erario.

Entonces, el programa regulatorio se adecuará al espíritu de la política, más allá de la ley.

En el caso de la regulación eléctrica, al parecer el programa se alinea con lo indicado por la Comisión Federal de Electricidad en su pliego petitorio y que tiene una intención clara: fortalecerle o al menos pretender hacerlo consintiendo sus caprichos.

Hay asuntos como el código de red que deberían haberse actualizado hace meses, pero que las omisiones del órgano de gobierno y después la pandemia pospusieron. Es bueno ver que se publicarían ya, pero hay aspectos que requieren un análisis aparte.

Quisiera centrar el análisis en algo que está y en algo que debería estar.

Empiezo por lo que está.

El primer punto del programa regulatorio de la CRE es Generación Distribuida, la que de alguna forma no ha sido tocada por el actual gobierno. A pesar de que las propias disposiciones preveían su revisión hasta llegar al cinco por ciento de capacidad instalada, parece que podría tener revisiones y modificaciones antes. ¿Necesarias? Una parte sí, la otra no.

¿Por qué?

Voy con las que son necesarias.

Por ejemplo, comúnmente la Comisión Federal de Electricidad niega interconexiones a centrales exentas que tienen capacidad nominal instalada de más de 499 kWp aunque la salida de su inversor sea de 499. O sea, aunque tienen capacidad de generación mayor, nunca inyectarán a la red más de 499 kWp. En algunas zonas de CFE han entendido que lo importante es la capacidad de inyectar a la red y no la capacidad nominal de los páneles, pero muchos en CFE insisten en limitar las interconexiones por esta mala interpretación. Es necesario esclarecer este concepto en las disposiciones o en el manual de interconexión. Esta parte, bien.

Sin embargo, el documento sugiere la modificación de modelos de contrato y de los métodos de cálculo para la contraprestación. Una modificación de ese tipo, innecesaria en este momento, cuando las disposiciones no han llegado ni a una cuarta parte de lo que consideraba para ser revisadas, abonan a la desconfianza del consumidor o inversionista, pues las reglas no se cumplen.

Es curioso que este punto parece ser tomado del pliego petitorio de CFE (página 18 de 21 del documento ) que solicitaba revisar justamente los esquemas de contraprestación. Pero faltan cosas como incrementar la exigencia a instalaciones de generación distribuida en calidad y seguridad, que han sido insistencia de la industria y que no parecen ser consideradas.

El otro punto para el análisis y que brilla por su ausencia es el almacenamiento.

La Ley de la Industria Eléctrica no consideró el almacenamiento, por ser un elemento tecnológico nuevo, que se desarrolló de forma importante después de la Ley, pero eso no significa que no pueda ser usado.

Ya el Centro Nacional de Control de Energía obliga, por ejemplo, a los generadores de renovables en Baja California Sur, a agregar almacenamiento en sus proyectos para poder interconectarse.

Pero el almacenamiento puede ofrecer más servicios que solo retener energía: puede ser un elemento de respaldo, pero también de regulación secundaria, regular frecuencia, voltaje.

En ese aspecto, podría suplir a fuentes altamente contaminantes y caras como algunas plantas de combustión interna y térmicas. La regulación del almacenamiento tenía un avance importante en grupos de trabajo en el seno de la CRE, pero no hay proyecto de regulación en el programa regulatorio dado a conocer recientemente.

¿Será porque eso significaría abaratar costos de regulación que ahora resultan caros con CFE o que le darían un valor agregado? O ¿será porque esto permitiría ingresar con más seguridad más renovables a la red, eliminando las barreras que este gobierno quiere establecer?

El problema es que retrasar la regulación del almacenamiento irá frenando proyectos, restándole competitividad al país. Un ente del propio gobierno federal (SEMARNAT) comunicó en su momento el interés por aprovechar el litio de los yacimientos al norte del país. Más allá de la poca capacidad que tiene este gobierno para desarrollar proyectos, buscarían desarrollar una industria que tendría la mitad de su potencial, sin desarrollarse plenamente por la falta de regulación. El contenido nacional del que tanto alardean, quedaría limitado al aprovechar sólo parte de su potencial.

Finalmente, hay que prestar atención en algo: la modificación de las disposiciones administrativas de Generación Distribuida también sería un golpe a proyectos como Ciudad Solar, del gobierno de la Ciudad de México, del mismo origen que el presidente, al estar planeada conforme a las actuales disposiciones.

Es necesario también escuchar a la industria, reactivar los comités técnicos de trabajo, que permitan enriquecer la discusión técnica, pues la regulación no puede ser un soliloquio o ser un diálogo con solo una empresa.

¿Tendrá claro este gobierno que en almacenamiento y Generación Distribuida se están dando balazos en el pie? ¿O será que, como dijo Toledo de SEMARNAT, la 4T no existe y se están dando patadas bajo la mesa las diferentes visiones? Que conste, son preguntas.

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