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Transición energética, clave para la recuperación post-Covid

2020-07-24 Conexiones 365
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Foto de la American Public Power Association en Unsplash

Cada vez más, los esfuerzos de países e instituciones de carácter internacional centran sus esfuerzos en la transición energética y el desarrollo sustentable. Y es que el combate al cambio climático tiene como uno de sus ejes principales la transformación del sistema energético mundial.

La incertidumbre económica a nivel mundial que ha generado la pandemia por Covid-19 aparentemente desaceleró el inicio de la Década de Acción en torno al cambio climático y el desarrollo sustentable, para la cual la transformación del sistema energético a nivel mundial era una pieza clave. Sin embargo, en este mismo periodo se hizo evidente la resiliencia de las energías limpias frente a las fuentes fósiles, mostrando además que las claves para la recuperación económica deben centrarse en medidas que fortalezcan el desarrollo sustentable y la transición energética.

El primer Panorama global de las energías renovables (Global Renewables Outlook) que fue publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) en abril de 2020, mostró cómo transformar el sistema energético mundial en línea con el Acuerdo de París, lo cual además genera inmensos beneficios socioeconómicos aumenta el bienestar. Las ventajas de las renovables para soportar la creciente tormenta económica se han hecho muy evidentes en estos tiempos. 

En consideración de la IRENA, este es el momento de ser estratégicos y ambiciosos y de tomar las medidas decisivas hacia el cambio estructural necesario para lograr los objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sustentable de 2030 y mantener el calentamiento global en 1.5°C. Esto es lo que se plantea en el documento “The Post-COVID Recovery: An Agenda for Resilience, Development and Equality”, recientemente publicado por la Agencia.

El texto señala dónde y de qué manera las inversiones y las políticas enfocadas a la transición energética pueden fortalecer la recuperación económica, apuntalar el desarrollo sustentable y fijar el curso hacia un sistema completamente libre de carbón para mediados de este siglo.

Las políticas gubernamentales y la selección de inversiones pueden crear el impulso y momento necesario para promulgar un cambio sistémico y lograr la transformación energética. La palabra “inversión” es significativa, pues no se trata simplemente de costos, sino de inversiones en nuestro futuro colectivo, además de ser facilitadores clave del crecimiento económico, la resiliencia social y el bienestar.

IRENA afirma que la agenda que propone este documento es alcanzable y que la carga de su implementación no recaería solamente en las finanzas públicas, particularmente porque la tecnología sigue desarrollándose y los costos disminuyen cada vez más. Destaca que el estímulo a invertir resultará en una rápida creación de empleos y que, para apoyar un cambio sostenido en las economías locales, se requieren políticas industriales y programas de educación y entrenamiento que permitan construir la fuerza de trabajo del mañana y fomentar diversos segmentos de la cadena de valor.

El reporte de la IRENA está dividido en tres partes. La primera de ellas se enfoca al impacto del Covid-19 en el panorama energético mundial. Aborda aspectos como las afectaciones a la economía global, el sector energético y por supuesto, cuál ha sido el impacto en el desarrollo de proyectos de energía renovable, a la par de las afectaciones en las inversiones, el empleo, las cadenas de suministro e incluso el acceso a la energía.

La segunda parte delinea la agenda de inversiones necesarias para el 2030, considerando aquellas que pueden servir para acelerar la transición energética, entre las cuales las renovables y la eficiencia ocupan un papel central. Considera también los beneficios en la creación de empleos y el crecimiento hacia 2030, así como lo necesario para crecer la capacidad instalada, desarrollar industrias de energía renovable, diseñar programas educativos y laborales adecuados y movilizar inversiones verdes, a la par de la búsqueda por un acceso universal a la energía.

La parte III se refiere a las oportunidades para estimular la recuperación económica. Desde las medidas de transición energética de corto plazo y sus implicaciones, hasta las inversiones en transición energética que concedan una recuperación rápida, así como las medidas para el empleo inmediato y beneficios de crecimiento se abordan en esta sección.

“La crisis de COVID-19 ha proporcionado, de diversas maneras, un presagio inesperado de la creciente emergencia climática. Este es el momento correcto para reevaluar las antiguas suposiciones, barreras percibidas y las decisiones de siempre. La pandemia nos ha mostrado qué tan rápidamente puede cambiar todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Pero también nos ha mostrado que, de manera colectiva y con un propósito común, podemos actuar decisivamente”, opina Francesco La Camera, Director General de la IRENA.

Ciertamente, el mundo después del COVID-19 puede ser “más resiliente, próspero, justo y capaz de enfrentar los cambios venideros”, como lo expresa La Camera. Pero para ello, nos tiene que quedar claro que tenemos que seguir adelante en la transición y no detenerla. El momento de actuar es este.

 

Fuente:
(Adaptación y traducción)

IRENA (2020), The post-COVID recovery: An agenda for resilience, development and equality, International Renewable Energy Agency, Abu Dhabi

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