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Aprovechamiento de los recursos bioenergéticos, oportunidad para México

2020-08-26 Irayda Rodríguez, Grupo Expansión
Bioenergeticos como alternativa

Image by Jan Nijman from Pixabay

La transición a las energías alternativas está en marcha y como da a conocer la Red Mexicana de Bioenergía, el mejor camino para absorber la creciente demanda de energía es a través de la diversificación de sus fuentes.

 

Entre la variedad de recursos renovables, la biomasa es una de las opciones que podría ayudar a mitigar el cambio climático y mejorar la seguridad energética, donde el uso de residuos agrícolas y forestales para generar electricidad y calor, por ejemplo, son de los más significativos.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) manifiesta que la bioenergía es aquella que deriva de los biocombustibles, los cuales se producen de manera directa o indirecta a partir de la biomasa, que también incluye plantas terrestres y acuáticas, residuos y subproductos pesqueros, acuícolas, ganaderos, urbanos e industriales, así como grasas y aceites de origen vegetal o animal.

Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, hasta el 27?l total mundial del combustible para transporte en 2050 podría provenir de biocombustibles. A su vez, de la biomasa podría derivar el 7.5?l total de la energía eléctrica generada.

Con ello, sería posible reducir aún más las concentraciones de gases de efecto invernadero, si se lograra incrementar la generación de electricidad y calor por medio de bioenergía, en especial en los sectores de la industria y construcción.

En el caso de México, como señala la Prospectiva de Energías Renovables 2012-2026 publicada por la Secretaría de Energía (SENER), se han desarrollado proyectos en materia de bioenergéticos, aunque factores como: “la falta de incentivos directos a los productores, la existencia de apoyos a los combustibles de origen fósil y la falta de certeza respecto a los rendimientos de los insumos, han provocado una lenta introducción de los mismos en la matriz energética”.

Por ello, se detalla en el documento, la investigación y el mejoramiento de granos y semillas que se realiza en el país (como maíz, el trigo o el sorgo) constituyen un detonador potencial que puede llevar a México a consolidarse como líder mundial en la producción de biocombustibles, mientras que para la producción del bioetanol a gran escala y de manera biológica, se fermentan la caña de azúcar o la remolacha. 

Sin embargo, el cultivo de granos y semillas para la creación de este combustible se realiza sin sustituir la superficie ocupada por los cultivos prioritarios para la alimentación humana. Como expone la FAO, es fundamental adoptar un enfoque integrado para favorecer tanto la alimentación como los combustibles, de modo que se garantice que la bioenergía contribuirá al desarrollo sostenible.

Por su parte, el biogás proviene de una mezcla conformada, principalmente, por metano (CH4 50%-70%) y dióxido de carbono (CO2 25%-40%), que se genera por el proceso de biodigestión anaerobia. La Red Mexicana de Bioenergía lo explica como una serie de reacciones bioquímicas en la que residuos orgánicos son degradados o consumidos por un conjunto de microorganismos.

Precisamente, la acción de los microorganismos produce calor, el cual se usa para mantener el proceso en su temperatura ideal (35 oC). También se generan efluentes líquidos y sólidos que pueden ser utilizados como fertilizantes orgánicos.

De esta manera, advierte la Red Mexicana de Bioenergía, “la biodigestión se convierte en una alternativa para disminuir o eliminar flujos de materia orgánica proveniente de establos, granjas y residencias humanas hacia los cuerpos de agua, con la finalidad de evitar contaminación y problemas sanitarios”.

Ahora bien, si el biogás se utiliza como energético, se generan calor y electricidad evitando el uso de combustibles fósiles y los costos que esto conlleva, a la vez que mitiga las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera.

De acuerdo con la Sener, en el país hay potencial de 3,000 MW para generación de energía eléctrica con biogás, proveniente de la recuperación y aprovechamiento del metano a partir de residuos animales, residuos sólidos urbanos (RSU) y tratamiento de aguas negras.

 

Los desafíos se hacen presentes

Durante su participación en el simposio virtual titulado “Bioenergía: aprovechamiento energético de residuos orgánicos”, organizado por la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (Camexa), Selene Alencastro, socia directora de SIPRA, dijo que el enfoque hacia los residuos no ha sido tan fuerte en México, por lo que la gestión de estos de manera especial es un área de oportunidad importante, considerando que el país es uno de los principales productores agrícolas en América Latina y el mundo.

La directiva señaló que tan sólo la Central de Abasto genera más de 700 toneladas diarias de residuos en la Ciudad de México, a la par de los componentes que se originan en los restaurantes y los RSU de los hogares, donde abunda el material orgánico. Estos representan un gran potencial de valorización energética de residuos en México.

Durante el mismo evento, Sergio Gasca Álvarez, vocal de Microempresas y Consultores del Consejo Nacional de Biogás (CNBiogás), apuntó que la obtención de biogás de los rellenos sanitarios para generar electricidad no ha sido una oportunidad para que el mercado pueda detonarse, a pesar de que el elemento se produce de manera natural.

“Uno de los principales problemas es cómo integrar esta energía eléctrica al Sistema Eléctrico Nacional. En estas condiciones, México dio un paso importante en el sexenio anterior, sin embargo, no se ha consolidado en el actual debido, por ejemplo, a las afectaciones a los Certificados de Energía Limpia, que eran el único instrumento que teníamos como incentivo”, explicó Gasca Álvarez.

Añadió que esta situación desmotivó mucho al sector y no apoya el desarrollo de las renovables. Aunque el biogás es una energía que da calidad y estabilidad a la red eléctrica, esta ventaja no se ha podido observar en el país porque el diferencial que tiene el costo, al ser producida por biogás, es muy alto e impide que el mercado se desarrolle de manera adecuada.

El autoabasto representaría una de las mayores oportunidades, pero no puede darse en todos los sectores, tiene que haber ciertas condiciones que lo permitan y, al respecto del retorno de inversión, debe revisarse cómo se traduce en ahorro para los usuarios de los bioenergéticos, ya que los proyectos requieren ser muy rentables, un punto muy importante a cuestionar.

En ese sentido, comentó el especialista de CNBiogás, el sector de alimentos a gran escala tiene que centralizar su potencial, por ejemplo, en plantas regionales, las cuales podrían dar servicio al mezclar residuos de diferentes fuentes. Esta ruta se debe explorar, pero implica inversiones, precisamente, a nivel regional y el apoyo de parte de los industriales y tecnólogos.

“La disponibilidad de agua es otro elemento a considerar, por ello se perfilan muchos proyectos hacia el área de la biodigestión seca, sin embargo, la cantidad de energía que puede obtenerse es menor, mientras que la disponibilidad y acceso a la tecnología también es un elemento importante para considerar el impulso de cualquiera de estos mercados”, finalizó Gasca Álvarez.

Por último, el simposio organizado por la Camexa también sirvió como un espacio para que empresas alemanas mostraran su oferta de soluciones para el aprovechamiento de los bioenergéticos, con aplicaciones de biogás, calor y energías limpias a partir de materias primas orgánicas y sus residuos. Se trata de proyectos piloto o que ya están en operación en países como Chile, Argentina, Japón, Indonesia y también en México, en su mayoría para procesos industriales.

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