Generación distribuida a partir de energía eólica en México

2020-05-23 Irayda Rodríguez, Grupo Expansión
Turbinas eolicas para generacion distribuida
[Pixabay]

En el sector de las renovables, el esquema de Generación Distribuida ha crecido a la par de la energía solar. Sin embargo, en países europeos la energía eólica también se aprovecha en redes de generación in situ, con turbinas de menor tamaño que los grandes aerogeneradores. El presidente de la AMDEE hace una revisión de estas perspectivas.

En cifras, la energía eólica en México ha avanzado en lo que respecta a proyectos de gran escala. Como asegura Leopoldo Rodríguez Olivé, presidente de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), al cierre de 2019 se integraron cerca de 1,300 MW de nueva capacidad, que en total suman 6,300 MW totales para este segmento.

El reto, explica Rodríguez Olivé, es no solo resolver los cuellos de botella en la red de transmisión del sector público, sino contribuir a la certidumbre en el escenario de las inversiones tanto privadas como públicas, con reglas claras hacia el futuro. Así podrían incorporarse hasta 1,500 MW de capacidad en 2020.

Lo anterior, agrega, va a depender de que se resuelvan los permisos en tiempo y que se den las condiciones para estos proyectos pues “estos tienen un periodo de maduración para cerrar financiamientos y dar paso a su construcción en los próximos 5 años”.

Sin duda, la energía eólica representa una industria muy relevante para el país, tomando en consideración que zonas como el noreste de México, parte del sur y la península de Yucatán, así como la península de Baja California, regiones de Oaxaca y Chiapas son adecuadas para proyectos a gran escala.

Aunque, ¿qué sucede en este segmento al plantear un esquema de Generación Distribuida a partir del recurso eólico? Al respecto, el presidente de la AMDEE manifiesta que hay lugares como ranchos y plantas industriales que han instalado turbinas pequeñas para la generación local que han empezado a sumar a la generación eólica total. 

Esto considerando que hay áreas rurales apartadas en la sierra con zonas encañonadas donde pasa mucho viento, así como zonas donde hay potencial como el golfo de México, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, algunas partes de Jalisco, Durango, Querétaro, Zacatecas y Puebla, que cuentan con una buena cantidad de recurso eólico durante gran parte del año.

“Precisamente, lo más importante es el viento pues, en sí, no en cualquier parte del país hay suficiente viento para justificar una turbina eólica. Hay equipos de menor tamaño (en el rango de 30 a 500 kW) que pueden colocarse en el techo de una casa, de un edificio o comercio. No obstante, un proyecto de más de 500 kW tiene requerimientos más complejos”, expone el directivo.

Por ejemplo, en Alemania, Holanda, Dinamarca y algunos países escandinavos es más habitual que se instalen turbinas pequeñas en el campo para un modelo de Generación Distribuida, o bien en granjas o municipios que invierten para poder generar su propia electricidad in situ. La diferencia es que estos pueden conectarse más fácilmente a la red en media tensión, sin tener que asumir gastos de construir una subestación que sí se justifica en proyectos a gran escala.

Así, apunta Rodríguez Olivé, el desafío tecnológico aún prevalece con la meta de lograr el diseño de turbinas más pequeñas que sean competitivas en precios para poder colocarse en instalaciones que aprovechen las corrientes de aire. Un asunto que se ha resuelto, en mayor medida, en el segmento de energía solar fotovoltaica y que ha permitido el avance de proyectos de generación descentralizada en el país.

De esta forma, concluye el presidente de la AMDEE, tanto la energía eólica como solar podrían lograr una mancuerna encaminada a las redes inteligentes, con un modelo en el que se aproveche la energía generada por el viento y se complemente con la de los paneles fotovoltaicos.