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COLUMNA | Contrarreforma… ¿Y el MEM? (I)

2020-10-05 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
Los precios de energía sin el MEM

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

El debate público sobre el sector eléctrico se ha centrado en buena parte en el suministro básico de energía, en hablar de CFE y de que CFE se vio obligada a comprar energía a privados y que ahora impulsarían a la empresa para generar más energía.

La visión del presidente y su equipo sobre la energía como un servicio público y un monopolio, pero también la parte electoral de la soberanía y el fortalecimiento de CFE, hicieron que el debate se centrara ahí.

Pero de hacerse una contrarreforma ¿qué pasaría con el Mercado Eléctrico Mayorista?

Vale la pena hacer un análisis no sólo del impacto directo en el sector eléctrico, sino en la economía y el sector productivo mexicano.

Lo primero que hay que decir es que el esquema de sector eléctrico planteado por el presidente en su memorándum es un verdadero Frankenstein y ¡chueco! El borrador es en realidad un conjunto de ideas de lo que el presidente quiere del sector, desde la mucha o poca información que tiene, pero también desde lo que parece una limitada comprensión del funcionamiento del sistema.

Por eso el desarrollo de un sector como el que propone el memorándum del presidente tiene hasta complicaciones técnicas para realizarse. Entonces es normal que, si se presenta una iniciativa, termine siendo depurada por asesores del presidente o de los cuerpos legislativos.

Si el memorándum pasa en sus términos, sería un desastre, empezando por CFE.

¿Qué sabemos de lo que propone el presidente para efectos del mercado eléctrico?

Veamos:

Si el presidente no se quiere meter en conflictos mayores, tendrá que establecer un mecanismo de transición y respetar los contratos firmados, que ha sido parte de su compromiso. En otras palabras, una contrarreforma tendría que generar una nueva figura de legados, que serían los heredados del mercado eléctrico.

Pero respetar los contratos, con el modelo de despacho que propone, sería totalmente inútil.

¿Por qué?

Los desarrolladores privados que construyen una central de generación para el mercado eléctrico lo hacen a sabiendas de que están ofreciendo un costo menor al de CFE para sus clientes. Eso genera dos características: para sus clientes es más atractivo comprarles a ellos, pero además, al estar dentro del mérito económico, las centrales siempre serán despachadas.

Al modificar el orden de despacho económico, los contratos se podrían respetar en el papel, pero por ejemplo, un ciclo combinado privado, puede correr el riesgo de no ser despachado aunque sea mucho más barato que CFE.

Entonces, los contratos respetados tendrían sólo el valor del papel donde estén impresos.

El costo de la energía se incrementaría de forma importante, pero además, los contratos entre privados no podría cumplirse al no ser despachada la energía.

De la misma forma, no tendría sentido invertir al no saber si tus proyectos serán despachados.

Con tan sólo eso, el presidente y el clan estadista garantizaría que no haya inversión privada.

Esto desde el punto de vista del generador. Pero desde el del usuario las cosas serían también catastróficas.

Sus proyecciones de actividades plurianuales deberían ser modificadas, al cambiar el costo de la energía que iban a recibir y para la cual firmaron un contrato.

Las empresas que además tienen compromisos climáticos o de energía limpia, verían seriamente afectados esos compromisos al no poder garantizar el despacho de energía renovable para alimentar sus actividades.

Es probable que esto derive en un éxodo de empresas al no haber energía competitiva. Considerando que los países que son competencia natural de México integran cada vez más energía renovable y a menores costos a sus matrices de generación, México se iría rezagando frente a ellos e incluso lo haría de forma abrupta.

La incertidumbre en la capacidad de CFE para cubrir la demanda en determinadas regiones del país, desalentaría el desarrollo económico e industrial en ellas. ¿En qué negocio invertirías sin seguridad de suministro eléctrico?

La pérdida de empleos sería impresionante, porque jalaría no sólo a una empresa, sino a las cadenas productivas que dependen de ellas.

¿Habría formas de satisfacer las necesidades energéticas de la industria?

Sí, con soluciones detrás del medidor.

Si te permiten desarrollar una central eléctrica, para evitar el orden de despacho deberás tener tu central de generación para abasto propio, dentro de tu predio o conectado mediante una red privada.

Si bien eso puede resultar interesante, podría ser limitante para establecer una industria mayor. Las empresas buscarían sitios donde tuvieran la energía independiente de la red de CFE, con lo que la propia CFE iría perdiendo clientes, ya fuera porque se van del país o porque generan su propia energía y dejan de comprar.

El problema sería que la inversión para generar empleos debería ir acompañada casi siempre de la inversión en generación. Para tener su propia generación con energía limpia en caso de la industria intensiva, se requerirían espacios enormes.

¿Qué otras complicaciones habría?

Iré platicando las siguientes semanas.

Vale la pena comentarlo en la siguiente entrega.

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