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COLUMNA | Goebbels en el Parlamento Abierto

2021-02-15 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
goebbels en el parlamento abierto

Image by OpenClipart-Vectors from Pixabay

El parlamento abierto de la semana pasada organizado por la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados respecto a la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica fue un espacio en el que vimos a distintas voces explicar la importancia de mantener la ley sin los cambios propuestos, pero también terminó siendo una muestra de las razones por las que la propia iniciativa existe: por ignorancia.

Si bien hubo un par de personas que hablaron de la pertinencia de la migración del régimen legado a Mercado, debate sano, necesario y que no nació con esta iniciativa, la verdad es que la defensa de la propuesta presidencial fue pobre, falaz, repetitiva, fuera de lugar y en la mayoría de los casos, llena de desconocimiento.

Tocaré algunos de los puntos más importantes que se vieron y que es necesario aclarar.

1. Se insistió en que CFE no tiene condiciones de igualdad. La realidad es que no es así. CFE puede generar CEL con proyectos nuevos igual que cualquier otro, y no se le reconocen los CEL de centrales anteriores a la Ley, de la misma manera en la que no se le reconocen a privados legados. CFE puede participar en subastas igual que los privados y, de hecho, tiene contratos como generador en subastas. La realidad es que en el espíritu de incentivar la competencia se pudo hacer regulación asimétrica, como sí la hubo en el mercado de hidrocarburos con la reforma energética, pero no se hizo y hay condiciones de igualdad. Ahora, la iniciativa presentada sí busca generar regulación asimétrica, pero para beneficiar al preponderante en el mercado (CFE).

2. Se repitió ad nauseam que se evitaría la intermitencia de las renovables (la cual en realidad es una variabilidad predecible), además de que se usarían preferentemente las renovables al dejar en primer lugar el despacho de las hidroeléctricas y geotérmicas de CFE. Pero se omitió decir que, antes de despachar las renovables más baratas, las privadas, se daría preferencia a las viejas, caras e intermitentes plantas de generación de CFE de carbón y combustóleo. ¿De qué intermitencia hablo? De las salidas por fallas que presentan los generadores térmicos.

3. Se insistió en mezclar los contratos legados con los productos de la reforma, para generalizar características y así intentar descalificar a generadores privados. Por ejemplo: CFE dijo que no se tomaban en cuenta los costos fijos de las renovables, pero omitió decir que, por ejemplo, los generadores de subastas NO requieren de pagar costos fijos, sino que solo se paga por la energía entregada a la red.

4. Se utilizó comúnmente el ejemplo de las tarifas de suministro básico para ejemplificar el supuesto fracaso de la reforma. Jamás se dijo que las tarifas de suministro básico son producto de una fórmula legada (de la ley anterior) y regulada y que, por ejemplo, la CRE modificó la forma de calcular la tarifa el año pasado para evitar que la factura bajara cuando el costo de energía sí bajó como producto de una disminución en el costo de combustibles y de la entrada de proyectos de subastas.

5. Se usaron analogías tan absurdas como decir que las renovables eran un camión que se queda parado en una carretera y que requiere pagar una grúa para quitarlo del camino. Esta analogía dejó en claro que quien la dijo NO tiene idea de cómo funciona el sistema eléctrico, que las renovables serían un automóvil que podemos saber cuándo se quedará sin energía y se estaciona al lado del camino, sin estorbar ni generar gastos para hacerla de lado.

6. En varias ocasiones se hicieron comparaciones absurdas, como comparar a México, que no tiene feed-in tariff, con países europeos que sí la tienen, para intentar descalificar a las renovables por caras. Una falsedad.

Pero todas estas muestras de apoyo organizadas desde CFE Capital (lo confesó uno de los asistentes) parecían, algunos exponiendo razones erróneas, otros sin siquiera intentarlo, repetir sin pudor mentiras, tal vez buscando, como Goebbels, hacerlas pasar por verdad.

Por cierto, ¿quién fue Goebbels? El secretario de propaganda del partido nazi, entre cuyas frases estaba: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.”

Lo lamentable es que, en lugar de ver en los defensores de la iniciativa alguna razón o propuesta por la cual defender la iniciativa, quedó claro que no hay más que ideología detrás. O sea: no hay intención de mejorar algo en el mercado eléctrico, que podría ser mejorado, sino solo obedecer a intereses electoreros.

La peor parte es que esto parece ser lo único que hay en quienes dirigen el presente y parte del futuro de nuestro sistema eléctrico. Qué pena y qué miedo.

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