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COLUMNA | Indisponibilidad e intermitencia ¿quién da más (problemas)?

2021-01-11 Víctor F. Ramírez Cabrera, Plataforma México Clima y Energía
indisponibilidad de viejas plantas generadoras

Image by Robert Balog from Pixabay

Es necesario iniciar con decir que la variabilidad de la energía renovable es predecible; la in-disponibilidad de una central eléctrica por fallos, no lo es.

El discurso del gobierno federal en esta administración para mantener una alta participación de los hidrocarburos en el sector eléctrico ha girado en torno a que las energías renovables son intermitentes.

¿La intermitencia tiene solución? Sí, por eso los países del mundo que están realmente comprometidos con la lucha contra el cambio climático y quieren mejorar su competitividad en materia energética han trabajado en solucionarlo.

Una de las formas de solucionar el problema de la intermitencia y sus efectos es con las reservas y/o los servicios conexos, que permiten regular frecuencia, para tener garantía de confiabilidad en la red.

¿Quienes aportan este tipo de servicios? Por razones administrativas, básicamente dos tipos de generadores: los legados propiedad de CFE y los generadores que están en mercado eléctrico o subastas.

Podría también buscarse alguna modificación a los contratos de los autoabastecimientos legados para que ofrezcan este servicio, pero la aversión de este gobierno a los autoabastecimientos y el constante enfrentamiento con los participantes de este modelo lo hacen ver imposible.

El problema es que los generadores de mercado y subastas son realmente pocos, por un lado, y los de CFE presentan cada vez más indisponibilidad.

Según el Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión y Redes Generales de Distribución del Mercado Eléctrico Mayorista correspondiente al PRODESEN 2019-2033, las “fallas” por indisponibilidad de las plantas térmicas de CFE suman 4,546 MW, casi el doble que el mantenimiento que es de 2,022 MW (página 56 del documento). El problema es que las “fallas” se irán volviendo más frecuentes al pasar del tiempo y más con equipos más viejos.

indisponibilidad de generacion 2018

Pero la apuesta de este gobierno ha sido mantener estos generadores en operación, tal vez para dar salida al combustóleo, tal vez para mantener lo más posible dentro de despacho y operación las plantas de CFE, tal vez ambas cosas. De ahí nacen el acuerdo del CENACE del 29 de abril del año pasado y la política de confiabilidad.

Y aquí recalco algo importante: la generación de renovables se calcula y predice, con todo y su “intermitencia”. Los “fallos” que genera la indisponibilidad no se pueden predecir.

¿Qué hacer para resolver esto? Renovar equipo de generación y tener mayor disponibilidad de generadores que ofrezcan la reserva con menos posibilidad de fallos.

¿Cómo hacerlo?

Es fácil. El CENACE tiene la posibilidad de convocar a subastas de potencia por confiabilidad. Este tipo de contratos pueden llevar a la instalación de nuevas generadoras que tengan mayor flexibilidad, menor costo, usen combustibles más limpios, ofrezcan los servicios conexos necesarios para fortalecer la red, todo ello sin necesidad de comprometer gasto del Estado.

Y además podrían dar una ventaja ambiental: nos permitirían dejar de depender y tener como must run a muchas generadoras térmicas que consumen combustóleo o carbón y generan grandes emisiones.

Pero es posible que ese sea el problema por el que esta administración no quiere hacerlo, pues ¿qué harían con el combustóleo resultante del plan petrolero de SENER?

Consideremos que el plan de negocios de CFE prevé incrementar en 4,374 MW entre 2021 y 2025. Este incremento en capacidad significa un promedio de 874 MW anuales de aquí a 2025. Si consideramos que este gobierno ha bloqueado los permisos de generación y que la demanda puede crecer a un ritmo de 4 por ciento anual, estos 874 MW anuales difícilmente podrán satisfacer la demanda, lo que significa que las viejas termoeléctricas seguirían operando, poniendo en riesgo la confiabilidad del sistema por las “fallas” que presentan y la indisponibilidad resultante, propios de lo viejas que son estas plantas. O sea: aún realizando lo que quiere este gobierno, y que por el momento parece contrario a la ley, no habría la capacidad de satisfacer la demanda, menos de responder a las exigencias de un sistema con mayor participación de renovables, públicas o privadas.

Por eso la intención de frenar a las renovables privadas y no ofrecer más capacidad desde CFE, violando incluso la obligación de luchar contra el cambio climático, obligación adquirida en un documento multinacional que adquiere nivel constitucional para nuestro país al ser ratificada por el Senado de la república.

El problema entonces no es la intermitencia, sino la aversión a resolver sus implicaciones.

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