Pemex: Los contratos por venir

2019-11-15 Édgar Sígler, Grupo Expansión
plataforma petrolera marítima

Descartados los esquemas de asociación, Pemex sigue interesado en la participación privada mediante contratos de servicios.

 

El gobierno trata de apuntalar a Petróleos Mexicanos (Pemex), no sólo con aumentos en su presupuesto, sino con capital adicional para continuar con sus proyectos de exploración y producción. El objetivo es revertir la tendencia a la baja de la extracción de crudo y gas natural, para pasar de casi 1.7 millones de barriles promedio diario, a 2.6 millones al final del sexenio.

 

Todos estos objetivos se trazaron sin modificar la reforma energética, la serie de cambios legales que aprobó la anterior administración para acabar con los monopolios legales de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. 

 

La fórmula que ha escogido la dirección de Pemex, a cargo de Octavio Romero Oropeza, ha sido reactivar los contratos de servicios, un tipo de acuerdo donde empresas muy especializadas en ciertas tareas se encargan de ejecutar las órdenes de la petrolera nacional. El sector petrolero mexicano antes de la reforma energética nació y creció al amparo de estos contratos, que pueden variar según los proyectos, pero, en el fondo, guardan para Pemex el control de las tareas para extraer el barril de petróleo, que también quedará en sus manos. 

 

Los prestadores de servicios petroleros que rentan equipos, como las megaplataformas de perforación, construyen las instalaciones de producción, diseñan la ingeniería para acoplar los proyectos y construyen también las instalaciones para recibir el crudo y todos los productos relacionados con estas labores, se sienten ilusionados por esta apuesta. Y la esperanza crece cuando escuchan que: 

 

ESCUCHAR A LAS EMPRESAS

 

La petrolera nacional lanzó una consulta para escuchar a las empresas, con el fin de atraerlas de nuevo para lanzar lo que consideran la más ambiciosa ronda de trabajos jamás puesta en marcha por la compañía, que puso a discusión pública los términos generales de estos contratos, que piensa usar a partir del siguiente año para que empresas especializadas trabajen en ciertos campos, como los que requieren técnicas de recuperación mejorada. 

 

Pemex pretende lanzar 40 Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE) entre 2020 y 2023, según datos de su Plan de Negocios.

 

UNA CAÍDA DIFÍCIL DE DETENER 

La agencia de calificación de riesgo Moody’s estimó, durante octubre de 2019, que a Pemex le hacían falta, al menos, 7,000 millones de dólares (mdd) adicionales a lo que lleva presupuestado y asignado este año (cuentan aquí las aportaciones hechas por el gobierno) y 20,000 mdd por año si en verdad busca cumplir con sus metas para 2024.

 

Los contratos de servicio, además de una profunda revisión en sus términos fiscales, modos de pago y cálculo de tarifas, resultan insuficientes para el reto que pintan las calificadoras. “Creo que es un retroceso muy importante. El esquema que sí implicaba una evolución de grandes beneficios para Pemex eran los farm outs (asociaciones). Con estos contratos de servicio sólo se dan varios pasos hacia atrás, y limitas la participación de otras empresas”, dice Manuel Cervantes, socio de la firma de abogados MCM.

 

Incluso con una mejora sustancial de los CSIEE, se deben reactivar las licitaciones para competir con Pemex y las asociaciones para compartir los riesgos, consideran los analistas y directivos consultados. 

 

La compañía usa los contratos de servicio para otro tipo de proyectos, como los que ha adjudicado desde inicios del año para el desarrollo de 22 campos marinos, y que servirán para impulsar la producción. 

 

Pero la consulta de estos CSIEE va encaminada más a la estrategia para exprimir campos en estado de declive, que requieren tecnologías para recuperar ese remanente, un tipo de proyectos que la petrolera ha intentado lanzar en otras ocasiones, pero con muy poco éxito. Los términos propuestos en este proyecto mantienen vicios que han impedido explotar estos servicios para Pemex, dicen los especialistas.

 

“El grave problema de todo contratista trabajando para Pemex es el tema del pago de las facturas, porque es una pesadilla interminable”, señala Cervantes. La petrolera nacional ha enfrentado serios problemas con el pago a sus proveedores, como en la crisis petrolera de 2014, cuando puso en jaque al sector de empresas del servicio por los retrasos. Las firmas de servicio vivieron retrasos al inicio de este año.

 

Ante el temor por este tipo de problemas, Pemex debe pensar en un esquema de pagos que evolucione conforme al precio del petróleo, así como en la constitución de un fideicomiso para que los contratistas tengan más seguridad sobre los pagos que van a recibir, opina Ricardo O. López, representante de Oil & Gas Alliance, un grupo de empresas prestadoras de servicio y petroleras. “Proponemos fijar en dólares por unidad de producción. Este mecanismo permite la actualización en base al costo de referencia internacional”.

 

El cobro de impuestos que se fije en los contratos también jugará un factor esencial, debido a que la tasa que se cobra a Pemex para sus proyectos hace que los trabajos sean menos redituables para el contratista y la petrolera nacional. “Es fundamental (el tema de) las condiciones del régimen fiscal que le permitan tener a Pemex más flexibilidad y es algo que están muy conscientes hoy, de acuerdo con lo que ha declarado, recientemente, el secretario de Hacienda”, dice Carlos Morales, director general de la petrolera Grupo Bal.

 

El otro gran factor que puede hacer atractivos estos contratos es el reconocimiento de los costos en que incurran los contratistas. La petrolera nacional debe realizar este análisis a partir de indicadores internacionales, considera López. “Los costos fijos, cuánto nos pueden reconocer, qué manera de darnos incentivos para hacerlo mejor... Hay varias cosas que estaban bien pensadas y que las reforzamos nosotros con nuevas ideas”, dice Luis Vázquez Sentíes, fundador de la prestadora de servicios y petrolera Diavaz. 

 

Tras seis años de trabajar bajo el paraguas de la reforma energética, esperar que estos contratos solucionen los problemas de Pemex, incluso si mejoran en sus términos, parece insuficiente. “El CSIEE es una manera de respirar un poquito y tener buenas cosas más para Pemex, pero pronto habrá más rondas. Eso espero”, dice el directivo de Diavaz, uno de los mayores prestadores de servicio de la paraestatal, pero que igual ingresó al mercado como petrolera con las rondas del sexenio pasado.

 

(Por Édgar Sígler. Material cortesía de la revista Expansión 1261, de noviembre de 2019)