¿Que va a pasar con los CEL?
Esta pregunta es una de las más socorridas en el sector energético y para explicar lo que puede suceder hay que ver primero las premisas, la razón de los cambios y entonces intentar entender las consecuencias.
La medida tomada recientemente en torno la modificación del esquema de los Certificados de Energía Limpia (CEL) no es algo inesperado. Incluso desde la administración anterior, voces dentro de CFE se mostraban incómodas por que CFE no podía generar CEL a partir de su capacidad hidroeléctrica.
Mezcla de sentido de pertenencia y de ignorancia simulada sobre el modelo de CEL, pero esa percepción era una realidad. Entonces, la idea de estas modificaciones no es nueva ni viene necesariamente del director actual de CFE, aunque él la haya materializado de la mano de la Secretaría de Energía.
Ahora: ¿cuál es el objetivo real de la medida?
No, no parece ser algo como alterar el mercado, sino que hacer que CFE cumpla con sus obligaciones legales sin invertir ni obtener recursos de otras fuentes distintas a su generación. Esa fuente de CEL para CFE Suministrador de Servicios Básicos eran las subastas de energía eléctrica de largo plazo. En torno a éstas, recordemos que una de las primeras acciones de este gobierno fue suspenderlas y luego cancelarlas. De hecho, hay declaraciones sobre reiniciar subastas de forma regional “una vez resuelto el problema de transmisión, el cual ya estamos trabajando con CFE”, cuando sabemos que las subastas regionales justamente evitan la necesidad de inversiones mayores en transmisión y cuando además para este gobierno propuso invertir menos en transmisión el año siguiente.
Ahora, cancelar las subastas suponía necesitar de otros elementos legales para cumplir con la satisfacción de la demanda, lo cual se prevé que se logrará mediante proyectos de ciclo combinado construidos bajo el modelo de PIDIREGAS y la modificación de sus contratos legados, pero faltaba uno más: el de las obligaciones en materia de certificados de energías limpias.
Al no invertir ni un peso en nueva capacidad de generación de aquí a 2023 (según el PRODESEN) ni adquirir energía limpia proveniente de capacidad nueva adquirida mediante subastas, era necesario obtener los CEL de otro lado. Mientras no se tocara la ley (compromiso adquirido por el jefe del Ejecutivo), se podía modificar lo que fuera, así fuese en contra de la propia ley.
Por eso la exposición de motivos del acuerdo de modificación de los lineamientos para otorgar CEL es tan mentiroso, falaz y carece de toda lógica ya ni siquiera jurídica, sino argumentativa básica. Pero esto es solo el inicio.
¿Que puede venir?
De todo.
Hay manifestaciones en sentido de interponer amparos de ciudadanos por la violación al derecho humano a un medio ambiente sano. Hay otras voces que han manifestado demandar mediante mecanismos internacionales en materia de inversiones y comercio por las afectaciones a las inversiones y las previsibles devaluaciones de activos con la medida.
No tengo conocimientos ni elementos para pronosticar éxito o fracaso de estas medidas legales. Hay quien cree que la demanda podría obligar al Estado Mexicano a resarcir el daño económico, sin revertir los efectos del acuerdo. Hay quien cree que se podrían dictar medidas cautelares para garantizar el derecho humano.
Hay quien ha manejado la posibilidad de que SENER, ante el escándalo internacional en la Conferencia de las Partes en España podría anunciar modificaciones a las obligaciones de CEL para que se vuelvan exactamente las mismas que las del artículo tercero transitorio de la Ley de Transición Energética (30 por ciento en 2021 y 35 por ciento en 2024). Esto pondría en aprietos a toda la industria, no solo la energética, pues dejaría a CFE como un actor preponderante del mercado eléctrico y de CEL, contrario incluso a la regulación asimétrica ordenada por ley.
Pero la realidad parece más sencilla: a SENER no le importan los escándalos internacionales ni cumplir con el acuerdo de Paris, pues parecerían estacionados en los años 70-80 y su gloria petrolera.
La realidad es que los CEL sí eran un aliciente para la inversión en energías limpia en mediana y gran escala (había proyectos de Generación Distribuida ya generando CEL) pero están lejos de ser un detonante que frene el Mercado y los proyectos por completo. Lo que si es que muchos deberán replantear sus esquemas financieros. El sector deberá seguir construyendo con base en la premisa del bajo costo de la energía proveniente de fuentes renovables, cosa que no cambiará a menos que el gobierno ponga impuestos al sol o al viento, que sería un balazo certero en el pie, para México o para cualquier país.
