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Cinco claves para evaluar la eficiencia energética en la empresa

2020-06-25 Irayda Rodríguez, Grupo Expansión
5 claves para eficiencia energetica

Image by Gerd Altmann from Pixabay

Hay diversas ventajas para las compañías que cuentan con un plan para dar seguimiento al mejor aprovechamiento de los recursos que emplean en sus operaciones, como los energéticos.

 

La generación de energía causa impactos ambientales, por lo que darle un uso más eficaz ayuda a reducirlos y también favorece el combate de los efectos del calentamiento global y del cambio climático, según información de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

De igual manera, las acciones que se ejecutan en torno este principio de eficiencia tienen repercusión en el monto que destinan las empresas a cubrir los gastos por el servicio. Como publica la CFE, “no hay energía más limpia y barata que la que no se consume”.

Sin embargo, como explica Israel Jáuregui Nares, director de Gestión de Eficiencia Energética de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), hay tres principios básicos para ejecutar las acciones que lleven a un mejor aprovechamiento de los recursos.

En primera instancia, las estrategias no deben atentar contra la economía, haciendo que la implementación resulte en gastos mayores a los ahorros que pueden obtenerse. Si bien, en algunos casos, se requerirá la sustitución de equipos o la implementación de herramientas tecnológicas, y esto representa una inversión que retornará en un plazo determinado, no debe degradar la calidad de los equipos en funcionamiento.

De igual manera, se tiene que evitar que las medidas atenten contra la seguridad en el lugar de trabajo. Por ejemplo, como menciona el directivo de la Conuee, apagar las luces de las escaleras de emergencia o hacer que dejen de funcionar sistemas de protección no implica un ahorro conveniente.

Jáuregui Nares manifiesta que lo mismo sucede con el confort, pues parar la operación de los sistemas de climatización o dejar de suministrar agua caliente a las regaderas, en el caso de otros energéticos como el gas, no es eficiencia energética.

“En realidad, es una forma de vida, una cultura que se incluye en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y el número siete establece que se debe garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos. Por eso le pedimos a los aliados de la Comisión que ahorren energía sin que atenten con los principios que mencionamos”, expresa.

 

Las claves para evaluar la eficiencia energética en las empresas

El especialista explica que, como primer paso en el caso de la industria, es fundamental hacer un análisis del entorno para identificar cuáles son los usos más significativos de la energía. Para ello se realiza un mapeo energético que abarca todo tipo de recursos (electricidad y combustible, ya sea en estado líquido, sólido o gaseoso, en forma de gasolina, gas natural o carbón).

“Es indispensable saber en dónde se realizan los consumos de energía, estar consciente de qué tipo de energía se consume, cuándo, cuánta, cómo y para qué se utiliza. Le pedimos a las empresas que tengan claro los usos más significativos para hacer un plan de implementación. Puede ser que, en una primera etapa, no se dispongan a ahorrar todos los tipos de energía que tienen, sino que prioricen de acuerdo con el mayor consumo”, declara Jáuregui Nares.

El plan de implementación estará basado en la norma ISO 50001:2018 Sistemas de gestión de la energía—Requisitos con orientación para su uso, que aunque es de carácter voluntario, representa el inicio de un ciclo de mejora continua para optimizar el desempeño energético de las compañías.

Como explica el especialista de la Conuee, el punto de partida será el establecimiento de los indicadores o líneas base, procedimiento para el que es necesaria la participación de la alta dirección, además de que todas las personas deben estar capacitadas acerca de la estrategia que se seguirá a nivel organizacional, este es el segundo paso clave.

Con la participación de los directivos se determinan las metas específicas que estarán fundamentadas en las estimaciones de la línea base y serán documentadas para poner en marcha el plan de ahorro de energía. Contra esos indicadores es que se evaluará el desempeño energético en un tiempo determinado.

Para el caso de una fábrica, por ejemplo, la o las líneas base ayudan a marcar la diferencia entre los tipos de líneas de producción, por lo que la Conuee recomienda tomar en cuenta un ciclo completo de la planta, que por lo general es de un año.  Con ello no sólo es posible conocer los consumos pasados, sino que se obtiene una buena proyección hacia el futuro, pues la línea base es una referencia cuantitativa de los consumos en el tiempo.

El tercer punto, detalla el especialista, es identificar qué procedimientos tiene la empresa para ahorrar energía y es necesario que se efectúe una revisión de los procesos, los cuales tienen que estar documentados.

El paso número cuatro hace referencia a generar un compromiso e identificar los perfiles del equipo que se encargará de la gestión de la energía, que estén preparados y tengan las habilidades requeridas para ello, así como un excelente flujo de comunicación. Y el último punto que señala Jáuregui Nares es dar inicio a acciones puntuales.

“Por lo general, se recomienda empezar proyectos que tienen gran impacto en materia de energía, pero que además son rentables. Con cambios sencillos pueden empezar los ahorros e ir creciendo, poco a poco, hasta ser un sistema de mejora continua ISO 50001. Todos los involucrados deben dar seguimiento a los indicadores de desempeño energético que tienen que ser cuantificables”, manifiesta. 

El seguimiento debe ser antes, durante y después de la implementación de un plan de desempeño energético, pues estos indicadores marcan la relación entre cuánta energía se consume y el nivel de producción o servicios. Es decir, por ejemplo, cuántos kilowatts/hora se usan en cada metro cuadrado de las instalaciones, cuántos litros se gastan por cada kilómetro transportado en la parte de producción o cuántos kilowatts/hora se consumen por cada metro cúbico de papel fabricado.

Lo anterior considerando que el tercer mayor consumidor de energía es la industria y, como asegura el directivo de la Conuee: “el ahorro energético es un negocio muy rentable para las empresas y representa la manera más eficaz de combatir el cambio climático”.

Hay grandes compañías que tienen consumos de energía importantes, donde cerca del 70?l costo de su producto está relacionado con este consumo. Ese es el caso de la industria del acero o la cementera, por lo que todas las mejoras en sus procesos se ven reflejadas en la competitividad en el mercado.

Por otra parte, en empresas donde el costo de la energía no está representado en sus productos, es posible registrar ahorros en grandes volúmenes. Es el caso de las armadoras de electrodomésticos, donde el mayor consumo energía está en la iluminación, aire acondicionado o en los equipos de aire comprimido. Muchas veces, estas compañías, y otras de menor tamaño, no tienen personal especializado en la gestión de la energía aunque lo requieren.

“Hablar de eficiencia energética es hablar del primer paso para el uso de las renovables. Es un concepto que hace que las empresas puedan ser más resilientes porque son más competitivas, hay una relación muy estrecha entre ser energéticamente más eficiente y ser más productivo. Por eso, en la Conuee trabajamos para que se establezca un sistema de gestión de energía certificado por la ISO 50001, de manera adecuada”, concluye el directivo.

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